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lunes, 17 de octubre de 2011

YIN-YAN

Estos cuatro elementos fundamentales de los que hablábamos en el blog anterior, los cuatro Orientes de la Cosmogonía Tcheu, llegan a una síntesis en la cultura Tcheu en el YIN y el YAN. El Yin es frío, encerrado, oculto; el Yan es caliente, abierto, claro. El Yin abrasa al Yan y lo sofoca, el Yin es el invierno frío, el Yan es la Primavera. El Yan finalmente se libera del hielo del Invierno, Yin, y dando un golple con el talón hace brotar los manantiales y aparece el calor. El Yin es el elemento femenino, el Yan es el elemento masculino. La coincidencia de ambos es el TAO, que es indecible, el supremo alto, el Chang-Ti antiguo. El Yin y el Yan no se excluyen sino que se oponen para complementarse. Una ceremonia que se realiza consiste en dos coros, el coro del Yan y el coro del Yin, el coro del Yan interpela al coro del Yin y el coro del Yin responde; a ambos lados teniendo en medio el coro, se encuentra una multitud de gente que es la humanidad, en la que el macrocosmos se realiza en el microcosmos de cada individuo humano. Así el macrocosmos del Yin y del Yan se interioriza en cada quien. La Luz, el Yan, se encuentra envuelta en tinieblas: el Yin. La complementación es polar; una representación de las tinieblas, el YIN, es la lechuza, que sin embargo lleva consigo el YAN en sus ojos, que son a manera de dos soles.
En este inicio de la cultura china se muestran mezclados el bien y mal, de manera que incluso el mal no aparece totalmente malo. Se sintetizan en el TAO. Un atisbo de la parábola evangélica de Cristo donde compara su Reino con un campo sembrado con trigo y cizaña.

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